miércoles, enero 05, 2011

LA VIDA SIN WIKILEAKS. Andres Rojo

 En los balances del año 2010 muchos sentirán la tentación de colocar la información filtrada por el sitio web Wikileaks como uno de los hitos más importantes a nivel mundial, ya que permitió conocer el verdadero pensamiento de los principales dirigentes del mundo sobre sus pares. Al margen del sentido ligeramente morboso por conocer estas informaciones y del hecho de que siempre la transparencia es positiva, aunque, como en este caso transite en el borde de la legalidad y transgreda con descaro el sentido de la prudencia, la verdad es que las revelaciones de Wikileaks no son nada del otro mundo, salvo, quizás, la información sobre las torturas aplicadas por las tropas norteamericanas a los prisioneros de guerra.


            Lo que más ha ocupado la atención en las últimas semanas son los cables firmados por diplomáticos norteamericanos respecto al resto de los gobiernos del mundo, y en eso no ha habido casi novedoso.

            Con un poco de imaginación es fácil reproducir estos contenidos, y de hecho, si aplicamos este tipo de antecedentes a la política local, resulta sencillísimo.  ¿Alguien podría no creer que los dirigentes de la Alianza critican en privado a los de la Concertación y que los de la Concertación hacen lo mismo con los de la Alianza? ¿Alguien podría dejar de suponer el contenido de las conversaciones que mantienen en la privacidad de sus reuniones los dirigentes del PS y del PPD respecto de la DC, y en el sentido inverso?

            Es fácil suponer también que si se transcribieran esos diálogos habría escasas referencias a los radicales y a los comunistas y que los comentarios sobre Marco Enríquez y Adolfo Zaldívar irían acompañados de gruesos epítetos en el caso de la Concertación y de signos de interrogación en el caso de la Alianza respecto a la forma de atraer sus votos a su propio molino.

            En el caso de la Alianza es presumible suponer que en las conversaciones los chismes giran en torno a la calidad de liberales y conservadores de unos y otros, así como es perfectamente factible entender que estas palabras se utilizan tanto en los pasillos de los ministerios como en los salones de los partidos políticos.

            En resumen, nada nuevo.  El problema es cuando el pensamiento privado aparece en letras de molde en los periódicos.   No es información real ni de mayor utilidad pero sí sirve para exponer a las personas.   Un cuento llamado algo así como “El Diablo se divierte”, de un autor nacional cuyo nombre no recuerdo, trata de un paseo que realiza el Diablo por la Tierra y cómo, por puro aburrimiento, permite que la gente se lea el pensamiento.   Eso es Wikileaks.   No pasa de ser un motivo de diversión, pero otra cosa bien distinta sería que se conocieran los pensamientos y obras que la gente se esconde incluso de sí misma.

            En definitiva, la gran novedad del año ido es poco más que pompas de jabón. El desafío es darle contenido a la transparencia y si eso sí se logra sí que será espectacular, relevante y decisivo.