miércoles, diciembre 05, 2012

Los comunistas en un futuro gabinete ministerial. RODOLFO FORTUNATTI


Si un grupo de partidos políticos comparte un programa, un liderazgo y un gobierno, esto es una coalición. Las coaliciones no se constituyen para otra cosa sino para conquistar o para conservar el gobierno. No van más allá del gobierno. No se proponen la construcción del socialismo, ni de la nueva cristiandad, y menos aún del reino de la felicidad. Sus fines son políticos; no ideológicos. Y pueden ser todavía más modestos —y a menudo ni siquiera programáticos—, como los fueron, gobierno tras gobierno, durante veinte años, los fines de la Concertación. 
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Declaración Pública Vanguardia JDC y Carta al Mercurio..



1.- Agradecemos profundamente a los más de 600 camaradas que en todo Chile han expresado su respaldo a nuestra alternativa y se han convencido con nuestro proyecto de que otra JDC es posible.  Apostamos por un cambio profundo, por una JDC que haga la pega con profesionalismo y trascendencia, los llamamos a soñar y construir una juventud  con pasión, autonomía, entusiasmo y mucho corazón.

Apostamos por una mesa regionalista y obtuvimos un enorme respaldo en las regiones de nuestro país y más de dos tercios de las directivas regionales triunfadoras se sumaron a nuestro proyecto.
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La DC, el PC y la gobernabilidad futura. BELISARIO VELASCO


No ha sido el Partido Comunista quien ha puesto el tema sobre la mesa. Tampoco ha sido el Partido Demócrata Cristiano, que aún no ha fijado su posición frente al asunto. Quienes han creído oportuno ajustar el itinerario trazado por la colectividad, y concordado con la oposición, a la cuestión de la participación de los comunistas en un futuro gobierno, han sido algunos dirigentes del partido, entre ellos, su presidente, el senador Ignacio Walker. Aunque mis camaradas tienen el legítimo derecho a opinar, y también el deber de escuchar a quienes piensan distinto, han generado una dura controversia, de la cual hay que hacerse cargo. Ello, porque la polémica abierta ha suscitado una serie de recriminaciones que no se compadece con el proceso político seguido y que, en ocasiones, ha carecido de referentes en la realidad. Por un principio de tolerancia, debemos cuidar que la historia no se convierta en mitos, los mitos en dogmas de fe, y los dogmas en vetos.
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