miércoles, diciembre 30, 2009

La transición del voto femenino. Rene Jofre

Los intentos de explicación del comportamiento electoral de las chilenas han estado teñidos por la idea de una supuesta tendencia conservadora. El reciente resultado electoral ofrece una oportunidad para avanzar en su comprensión, teniendo a la vista la composición por sexo de las votaciones presidenciales desde 1989 en adelante.

Así, en 1989, al analizar el resultado obtenido por Patricio Aylwin, éste logró en votación femenina un promedio de casi cuatro puntos menos que su votación total. Por su parte, mientras sólo el 26,01% de los varones marcaba preferencia por Hernán Büchi, en el segmento femenino esta votación alcanzaba el 32,53%, poco más de 3 puntos superior al promedio general del candidato de la derecha. Similares promedios se obtenían con Lagos, quien en la primera vuelta de 1999 alcanzaba la mayoría absoluta en hombres (50,86%) mientras su rival, Lavín, lo hacía en mujeres (50,58%).En la elección de 1993, si bien no hubo diferencia significativa en las votaciones de género y pareció quedar definida al momento de inscribir los candidatos, se mantuvo una tendencia similar. Al analizar las composiciones internas del voto, Alessandri obtuvo mayor votación femenina, y Frei Ruiz-Tagle, mayor votación masculina.

Con Michelle Bachelet cambia la tendencia. Las mujeres votaron mayoritariamente por ella. En la primera vuelta de 2005, mientras Bachelet obtenía el 47% en la votación de mujeres, poco más de un punto arriba de su votación general, obtenía el 44,7% en hombres, un punto menos de su votación total. Además de recibir solidaridad de género, se quebraba la tendencia histórica de que las mujeres votaban más por los candidatos conservadores que por los candidatos/as de la centroizquierda.

En la reciente elección, Piñera obtuvo prácticamente la misma votación en hombres que en mujeres (43,9 - 44,1 %, respectivamente) y a Frei le fue mejor en hombres que en mujeres (30,4 -28,8% respectivamente). Sin embargo, fue ME-O el más competitivo en este segmento, recibiendo 21,33% de apoyo femenino frente a 18,7% de hombres.

Todo parece indicar que los promedios de votación femenina y masculina tienden a estabilizarse, coincidiendo con una orientación mundial en el sentido de que los comportamientos políticos se van equiparando y que, de haber diferencias, no tienen que ser necesariamente explicadas a través del sexo. Esto supone un desafío adicional para los candidatos, ya que se ven obligados a competir voto a voto, mejorando sus propuestas y no dando nada por descontado.

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Psu 2009:Machuca sacara la mierda de infante por varios decenio. Rafael Luis Gumucio Rivas

Frederick Hayek, el maestro de la escuela neoliberal, sostiene que la desigualdad es connatural al hombre, el ser humano se desarrolla en el mercado y es lógico que venzan los más capacitados, lo que es un verdadero darwinismo social; este concepto es eje de nuestro sistema educacional: siempre ganan, en la competencia, aquellos mejor aprovisionados económica, social y culturalmente. Es cierto que las distintas reformas educacionales lo han humanizado, pero su esencia permanece incólume. Es esta realidad la que captan perfectamente profesores, estudiantes, padres y apoderados y, con razón, se rebelan contra ella.

El SIMCE y la PSU son indicadores bastante discutibles: se aplican por igual a diferentes realidades educativas y sólo dan cuenta de resultados y no del proceso enseñanza-aprendizaje; por lo demás, estos instrumentos están basados en una matriz de mercado, muy similar a los indicadores económicos, sin embargo, a pesar de estas deficiencias, en 18 años han dado resultados muy similares: siempre los mejores resultados pertenecen a los colegios particulares pagados y Liceos emblemáticos, y los peores, a los particulares subvencionados y a los municipales de comunas pobres. Podríamos decir, sin ninguna exageración, que es una radiografía del Chile segmentado entre ricos y pobres – un país de castas incomunicada-.
Si se diera un valor predictivo a estos indicadores, lo único que mostrarían sería la condenación de los pobres a un futuro oscuro y sin esperanzas.

Es un mito que la educación particular subvencionada tiene mejores resultados que la municipal ambos son muy malos. Sin embargo el estudio de académicos de la universidad de Chile prueba que los resultados de la segunda son superiores a la primera. Es una falacia de la derecha que los padres de las comunas pobres elijan la educación particular subvencionada

No es cierto que los padres y apoderados pueden elegir libremente la educación que quieren para sus, pues esto sería posible en una sociedad igualitaria y no una donde la brecha entre ricos y pobres es cada día más grande e inmoral. Para qué seguimos con hipocresías: la idea de libertad de enseñanza, propuesta por la derecha, no tiene nada que ver con el concepto libertario de Abdón Cifuentes y de Rafael Luís Gumucio Vergara: no tenemos en Chile un Estado docente aniquilante e ideologizado, por el contrario, tenemos una educación de mercado en el cual los bienes culturales se pueden comprar, al igual que los bienes materiales, en el supermercado.
Ha pasado casi un siglo en que no ha habido un debate cultural y educativo de la importancia de la Ley de Educación Primaria Obligatoria, de 1920. ¿Por qué no aprovechar esta instancia memorable para llevarlo a cabo? ¿Por qué en nombre de una “famosa democracia de los acuerdos” vamos a silenciar nuestras diferencias en la manera de concebir la educación y el rol del Estado? ¿Por qué le vamos a tener miedo a una sociedad plural y cada más franca para expresar sus distintas concepciones y posiciones? ¿Por qué, en razón de urgencia, vamos a promulgar leyes con deficiencias y vacíos? ¿Por qué no tomar el toro por las astas y de una vez decidirnos a hacer una verdadera revolución educacional? ¿Por qué seguir con este Chile a medias, cuando el mismo Dios vomita a los tibios?

En todas las épocas hemos tenido modelos educacionales: a fines del siglo XIX y comienzos del XX, la educación alemana; posteriormente, la Nueva Escuela y la Educación para la Democracia; hoy Nueva Zelanda, Finlandia y Corea son nuestros modelos; en todos ellos predomina la educación del Estado, gratuita y pluralista. Sólo en Chile continuamos con la subsidiaridad del Estado y la irresponsabilidad del mismo en su calidad e igualdad.
Se ha convertido en una sentido común el fracaso de las municipalidades en la administración de las escuelas: lo reconoce la Asociación de Municipalidades y muchos alcaldes en particular; la regionalización por arte de la dictadura fue puramente militar, considerando más las guarniciones que las realidades socioculturales de las Regiones. Como la Comuna Autónoma, de 1981, el sistema municipal hace agua por todos lados: no en vano las Corporaciones edilicias son consideradas entre las más corruptas. En una de las últimas encuestas de opinión. Se hace urgente reformar, radicalmente, el sistema educacional.

Debe remplazarse la educación municipal por un estado docente descentralizado bajo parámetros de una concepción liberadora y no bancaria para usar los términos de Paulo de freire. El proyecto de ley es muy limitado al no incluir los aportes de la educación no formal la televisión . las radios comunitarias e Internet. No considera a la comunidad docente como agente democrático de la educación. la escuela continua siendo autoritaria no es un agente de cambio
Si bien son útiles los controles de la Superintendencia de Educación y la Agencia Calificadora, estos no bastan para lograr una mayor calidad de la educación, cuyas dificultades son mucho más estructurales que de mera supervisión.

El gran descubrimiento del último SIMCE es prácticamente una tautología: a profesores mejor calificados, mejores resultados. ¿Pero cómo podemos tener buenos profesores si no hay una buena formación en las escuelas de pedagogía y las competencias docentes no están presentes? ¿Si la educación sigue siendo repetitiva, enciclopédica y nemotécnica y no desarrolla facultades intelectuales superiores- la indagación, la crítica, la comparación, la creación, la asociación, la comprensión-¿ Si no hay tutorías para los profesores rezagados y un perfeccionamiento continuo y de calidad?
¿Cómo se puede lograr una educación personalizada y de calidad con cursos de 40 ó 50 alumnos cuando el óptimo máximo es de veinte estudiantes? Cuando el profesor coreano termina, al final de su carrera, ganando 70.000 dólares, y el chile apenas US13.000, en el mejor de los casos. Cuándo las escuelas fiscales podrán igualar a las particulares pagadas, cuando la subvención de las primeras corresponde a 35.000 pesos por alumno, y las particulares pagan entre 200.000 y 300.000 pesos mensuales. Acaso es posible una educación igualitaria en esas condiciones, o sólo reproducimos la antropología de la desigualdad de Hayek.

Qué es lo que escandaliza a derecha. Qué hay, en verdad, detrás de su oposición a un solo Artículo agregado a la Ley por parte del Ejecutivo.
En el fondo, se oponen a que el Estado se haga cargo de la calidad de la educación y de que éste se haga responsable de responder, ante la sociedad, por sus resultados. La derecha no quiere entender el ideario de Valentín Letelier sobre la educación como construcción de la Nación, y sólo quieren entregarla al libre mercado que lleva, necesariamente, a la reproducción del inmoral Chile de castas. Nada más justo que una educación gratuita, pluralista e inclusiva; lo contrario es la educación pagada, selectiva, dogmática y excluyente. Rafael Luis Gumucio Rivas
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Gobierno niega información sobre Pascua Lama. German Diaz

El Consejo de Transparencia falló a favor de la ONG OLCA, obligando al Gobierno a entregarle información sobre Pascua Lama.
No obstante, que el plazo para que el Gobierno entregara esta información venció el 16 de diciembre y el plazo para apelar a esa resolución venció el 21 de diciembre, aún la ONG no recibe la información.
Mientras tanto, Pascua Lama ya empezó a operar, sin que la opinión pública sepa en que condiciones tributarias se transportan mercancías entre ambos países. Como se sabe, a través de un túnel que conecta a Chile y Argentina, la Barrick Gold, transporta mercancías de un país a otro........el problema es que no existe allí un puesto del Servicio de Aduanas para que se cumplan las Leyes chilenas y para cobrar los tributos que corresponde.
Minerales y mercancías de Chile saldrán por Argentina sin .........Control Aduanero y, jamás sabremos que y cuantas mercancías salieron del país.
Eso sí, no confundir.........¡ por favor !
Esto no quiere decir que haya que votar por Sebastían PIñera........¡ No, eso jamás !
Saludos de Año Nuevo,Germán
"Chile país Minero ...... más Conciencia Social y Dignidad,... ¡ que no nos quiten nuestras riquezas !" Un nuevo gallito entre el Consejo presidido por Juan Pablo Olmedo y una repartición pública protagoniza la subsecretaría de Minería, que optó por la vía judicial para no entregar información sobre un paso fronterizo para el proyecto de Barrick Gold solicitada por la ONG OLCA hace nueve meses. En tanto, la Subsecretaría del Interior, que había rechazado dar los datos requeridos basándose en un problema de forma, anunció que los entregará en enero.

por Claudia Urquieta Ch.El Mostrador

Desde octubre ya se ve movimiento en el valle del Huasco en torno la construcción del polémico proyecto minero Pascua Lama, que luego de varios años en stand bye, básicamente por falta de acuerdo en temas tributarios entre Chile y Argentina, finalmente obtuvo los permisos pendientes.
Ese mes, la canadiense Barrick Gold anunció oficialmente el inicio de la construcción de la apuesta binacional, que contará con un paso fronterizo entre ambos países que, en base a un decreto del ministerio de Minería de 2003, debe ser financiado por la propia empresa que será fiscalizada.

Hace nueve meses, el director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), Lucio Cuenca, solicitó información relacionada con esta suerte de aduana especial a los ministerios del Interior y Minería.
Luego de una consulta preliminar, antes de que entrara en vigencia la Ley de Transparencia, el 8 de mayo pasado la ONG pidió al Jefe de la Unidad de Pasos Fronterizos, Henry Saldívar, dependiente de la Subsecretaría del Interior, información relativa a la creación del paso fronterizo, específicamente para saber si está creado y funcionando, y quién estaría financiándolo.

Ese mismo día se solicitó información similar al ministerio de Minería, señalando que los antecedentes que le fueron entregados al respecto por la Dirección Nacional de Fronteras y Límites del Estado (Difrol) -del Ministerio de Relaciones Exteriores- son contradictorios con los aportados por la división a cargo de Saldívar.
El Consejo para la Transparencia estimó que la negativa a entregar la información “implica un impedimento para el debido control ciudadano, particularmente en materias de interés público, como es el desarrollo minero del país”. Y enfatizó que el acceso a la información pública puede servir de instrumento para el ejercicio de otros derechos, como el de “vivir en un medio ambiente libre de contaminación”.

Entre otras consultas, se pidió acceder a las últimas informaciones relativas a la fijación de las tasas tributarias que le corresponderá a cada país y los mecanismos de funcionamiento y de fiscalización del acuerdo tributario por Pascua Lama.
Según explicó Cuenca, Interior y Minería negaron entregar los datos requeridos, por lo que OLCA recurrió al Consejo para la Transparencia, que se pronunció a favor de la organización no gubernamental.

“Este fallo es especialmente relevante, porque desautoriza la desidia casi crónica de los servicios del Estado ante los requerimientos del proyecto Pascua Lama y reposiciona la legitimidad del derecho de los ciudadanos a la información pública”, aseguró el líder de OLCA.
Minería acusa abusos del Consejo
El 2 de diciembre, por unanimidad el Consejo acogió el reclamo de Cuenca y solicitó a la Subsecretaría de Minería, liderada por Verónica Baraona (DC), entregar la información.

La decisión destacó que la negativa a entregar la información “implica un impedimento para el debido control ciudadano, particularmente en materias de interés público, como es el desarrollo minero del país”. Y que el derecho de acceso a la información “puede servir de instrumento para el ejercicio de otros derechos, en este caso, el derecho a vivir en un medioambiente libre de contaminación”.
El acuerdo no dejó conforme a la repartición, que el 23 de diciembre presentó un reclamo de ilegalidad sobre acceso a la información pública contra el Consejo para la Transparencia.

Su rechazo se basa en que, a su entender, el organismo habría excedido las atribuciones que la ley le otorga al establecer que lo solicitado a la subsecretaría de Minería está dentro de sus competencias, en circunstancias “que aquello está fuera de las atribuciones que la ley ha otorgado a esta repartición del Estado”.
Según Minería existe abuso en el ejercicio del derecho a solicitar antecedentes en el marco de la Ley de Transparencia, ya que “una simple carta en que se pide información genérica, sin indicar el o los actos (decretos, resoluciones, acuerdos, entre otros) y sin cumplir con los requisitos mínimos para acceder a la administración, el Consejo para la Transparencia la transforma y considera como una solicitud válida de acceso a la información pública”.

¿Fuera de plazo?
Un camino distinto tomó la Subsecretaría del Interior. El 26 de noviembre pasado, el Consejo para la Transparencia acordó por unanimidad acoger parcialmente el amparo interpuesto por Cuenca, para lo cual solicitó al subsecretario Patricio Rosende entregar la información relativa al procedimiento para aprobar e implementar un determinado paso fronterizo.
El Consejo rechazó sus alegaciones con respecto a que Cuenca no había presentado formalmente la solicitud de información, asegurando que “es carga del órgano de la administración el remitir las solicitudes de información al órgano competente y no del ciudadano, por lo que por el hecho de que no haya ingresado formalmente por el sistema del Ministerio del Interior, no se puede entender que dicha presentación no constituya una solicitud de información”.

Según explicó Felipe Ramírez, abogado analista de la Unidad Promoción y Clientes del Consejo para la Transparencia, como la Subsecretaría de Interior no argumentó causales de reserva para no entregar lo requerido -que pueden afectar el debido cumplimiento de las funciones del órgano- sino que se centró en problemas de forma de la solicitud, la Subsecretaría tiene derecho a presentar un reclamo de ilegalidad ante la Corte de Apelaciones.
Ramírez detalló que el plazo para presentar este reclamo había terminado el 16 de diciembre, luego de lo cual tenía 5 días hábiles para dar la información a OLCA. Hasta el minuto eso no ha sucedido, situación que la semana pasada Cuenca denunció públicamente.

Al respecto, la jefa del departamento de Extranjería y Migración, dependiente de la Subsecretaría de Interior, Carmen Gloria Daneri, señaló que según su oficina jurídica tienen plazo hasta el 31 de diciembre para presentar un recurso, acción que no van a concretar. “No vamos ir a tribunales, vamos a entregar la información, que nunca hemos negado: el señor Cuenca vino, se le recibió, se le contestó lo que es de nuestra competencia. Pero se le pidió que la solicitara de acuerdo al procedimiento y en vez de eso decidió acudir al Consejo”.
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A propósito del apoyo de Jorge Edwards a Sebastián Piñera. Jorge Vera Oyarzún

Desde sus columnas de lo días viernes en el diario la Segunda el escritor Jorge Edwards nos señala el cambio que ha experimentado en su preferencia para estas elecciones.
Se escritor se siente preocupado hacia lo que el considera la amenaza de que el conglomerado gobernante comience a sentirse propietario del Estado. Pero no parece preocuparle en lo absoluto la concentración de poder económico, comunicacional, académico y cultural de un sector político muy determinado de la sociedad, que hoy pretende además el control político gubernamental. Olvida que en los últimos gobiernos de la concertación los controles internos y la transparencia, semejan al extremo de la casa de vidrio en la operatoria gubernamental. Nunca las decisiones y políticas de gobierno han estado más expuestas a la discusión y el escrutinio ciudadano en los últimos 40 años.
El escritor Jorge Edwards recuerda su compromiso a favor de la candidatura de Salvador Allende casi como un pecado de juventud, justificada tal vez por la edad y sus lecturas existencialistas francesas. El joven rebelde de otro tiempo hoy se intimida ante los tonos confrontacionales que estaría tomando el ambiente electoral. Hoy desde la confortable posición alcanzada nos dice que, son pocas las personas razonables equilibradas e ilustradas que quedan en la izquierda chilena. Nos recuerda sentencias de Sexto Empírico. Desde sus pomposas columnas nos invita a la claudicación ideológica frente a la “novedad” del liberalismo económico. Su ideal ya no pasa por sacrificios sino por la zona templada y ventajosa en la que se encuentra. Sin conflictos ni borrascas. Como la agradable temperatura que proporciona el aire acondicionado.

Edwards nos destaca que siempre a votado por la izquierda o por la centro izquierda, en esta ocasión no lo haría se siente “obligado” a cambiar. Ya hace tiempo que varios intelectuales antaño desconformitas, hoy nos vienen señalando estas nuevas obligaciones…

Recurriendo a Montaigne, Edwards comparte sus dudas con respecto a respaldar nuevamente a la Concertación, este ciudadano de a pie hecha de menos el mismo “examen” respecto de quienes son históricamente los adversarios políticos de las grandes transformaciones sociales tan relevantes en Chile (Gobernar es Educar, Revolución en Libertad, Nacionalización del Cobre). Y que de forma sistemática han impedido que nuestra institucionalidad política abandone una ya exasperante transición.

No saber a que atenerse. Esa pareciera ser la conclusión de sus últimos artículos. Frente a las dudas y señales que le parecen inciertas. Edwards ha encontrado terra ferma en que sostenerse. Estaría esta vez de parte de quienes aun sostienen el sistema político heredado de la dictadura de Augusto Pinochet. Asaltara la duda de su real convicción en estas, sus nuevas preferencias. Permítaseme discrepar de los jóvenes universitarios peruanos con los que departió, respecto de que Usted este ¡taaan vigente!

Notificados de esta forma, será necesario que de las nuevas generaciones “otros hombres”, tomen la bandera que Jorge Edwards deja abandonada. La de mayor justicia y solidaridad, la bandera de la profundización y desarrollo de nuestra democracia.
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martes, diciembre 29, 2009

¿Marco por quién? . Jorge Andrés Cash.Presidente Metropolitano J.D.C.

Carta a La Segunda
Señora Directora:

La aventura presidencial de Enríquez-Ominami está sufriendo uno de los desenlaces más tristes que pudo haber tenido. Pasó, desde encarnar una alternativa de cambio que esperanzó a toda una generación de dirigentes políticos, a dejar en evidencia con singular brutalidad lo que muchos sospechamos: que en su opción nunca existió una visión de país y mucho menos liderazgo. Su actitud vacilante, egoísta e individualista, permite suponer que el fenómeno ME-O no dista del efecto que pudo haber producido Farkas si hubiese persistido en su candidatura presidencial.Con todo, pese a que su opción no tuvo expresión territorial, que sus seguidores más cercanos ya se matricularon con los otros candidatos presidenciales, que probablemente Max Marambio retomará prontamente sus negocios con Fidel Castro y que un gran diputado, como Esteban Valenzuela, ha quedado en el camino, a Enríquez le resta una oportunidad para demostrar que su opción fue algo más que un gustito o un arranque de egolatría. Me refiero al deber que tiene hasta el más modesto dirigente político de indicar el rumbo que se debe seguir.

Por otra parte, se equivoca Enríquez si piensa que el triunfo de Piñera le facilitará las cosas para liderar un referente de oposición. Claramente, en un gobierno de derecha cualquier referente o coalición será liderado por quienes poseen una visión clara del país que queremos y que no tomarán en cuenta a quienes no tuvieron la fuerza y la valentía para marcar el rumbo.

Así las cosas, a Enríquez le quedan 20 días para que el país asuma que su proyecto es algo más consistente que aquel que alguna vez encarnaron Francisco Javier Errázuriz, Manfred MaxNeef o que el propio Leonardo Farkas pudo haber sostenido. Deberá, aunque su conducta no incida en ni un solo voto, apoyar con todo a Eduardo Frei o a Sebastián Piñera. Sólo así podrá construir el referente, partido o fundación que ha mascullado.
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DEMOCRACIA CRISTIANA RESPALDA DECISIÓN DE EDUARDO FREI

•Timonel DC garantizó plena libertad para su comando y un gobierno suprapartidario

El presidente de la Democracia Cristiana, diputado Juan Carlos Latorre, respaldó plenamente la decisión del abanderado de la Concertación, Eduardo Frei Ruiz Tagle, de hacer un giro en la forma como se definen los cargos de gobierno.

El timonel DC manifestó que “quiero decirles que la Democracia Cristiana respalda plenamente las declaraciones expresadas por nuestro candidato presidencial. Nos parece que una verdadera disposición de renovar la política conlleva nuestra plena aceptación a entregar al candidato presidencial la más absoluta libertad para que tome las decisiones que estime necesarias, como ya ocurrió en la forma como él ha actuado en la definición de su comando tanto en primera como segunda vuelta”.

Juan Carlos Latorre agregó que “además quiero señalar que nos parece saludable para el país que él tenga la libertad para asumir con un criterio suprapartidario los compromisos y los términos en que estime debe conformarse su futuro gobierno. Si eso ayuda a que la práctica política conocida hasta ahora y el cuoteo tradicional queden al margen de las exigencias de los partidos, nosotros no tenemos la más mínima objeción, estamos dispuestos a acompañar esa decisión que hacemos con convicción.
El diputado sostuvo también que “creemos que los avances del país bajo los gobiernos de la Concertación deben ser la principal carta de presentación para la campaña de segunda vuelta. Y las experiencias negativas en el desempeño de algunos funcionarios y lo que haya significado el cuoteo quede erradicado como exigencia o condición para quien ejerce el cargo de Presidente de Chile”.

Finalmente Juan Carlos Latorre señaló que la DC ha hecho esfuerzos por la renovación de la política “nosotros como partido hemos hecho un esfuerzo por la renovación, incorporando tanto al Senado como a la Cámara de Diputados parlamentarios jóvenes que se integrarán a partir del 11 de marzo, y hemos renovado liderazgos a nivel nacional con aquellos jóvenes que presentamos y que no fueron electos y que continuarán su trabajo político en sus zonas”.
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Eduardo Frei da un golpe de timón y exige renovación y "cambios verdaderos" en la Concertación. Partidos interpretan como una posible renuncia de los presidentes de los partidos. "La gente está molesta con las prácticas políticas", enfatizó el abanderado, quien aseguró que comparte "plenamente esta exigencia y esta demanda"Este es el cuerpo del post. Aquí quedará todo el texto que deseamos aparezca al hacer click sobre el link de ´´Leer más``. Es el texto que no se ve a primera vista. [+/-] Seguir Leyendo...

Frei exige “renovación” y “cambios” a la Concertación

Profundizando la autocrítica por los resultados de la primera vuelta, el candidato emitió un claro mensaje a los partidos del oficialismo exhortándolos a tomar medidas ante el "descontento de la ciudadanía". Así, dio una nueva señal al mundo progresista.
Un rayado de cancha a los partidos de la Concertación efectuó el candidato presidencial del mundo progresista, Eduardo Frei, asumiendo el mensaje de las urnas expresado en la primera vuelta.
La toma de posición de Frei se desarrolló de forma inédita: para ello, citó a la prensa a su residencia en calle Baztán, en Las Condes, donde procedió a leer una declaración, sin preguntas de los periodistas.
Con un tono crítico, el senador DC reconoció que el resultado del 13 de diciembre devela para la Concertación que hay “descontento de la ciudadanía” con ciertas prácticas políticas, por lo que apeló al oficialismo a estar a la altura de este nuevo escenario.
Exigió a los dirigentes de los partidos políticos a reconocer este descontento, y de paso solicitó “renovación y cambios verdaderos” en las colectividades, alineándose así con las voces al interior del oficialismo y del comando que abogan por una reinvención del bloque progresista. Advirtió a los líderes partidistas que no están de acuerdo con este análisis, a que no tendrán cabida en su gobierno
También Frei fijó el espíritu de su eventual administración, que definió como un gobierno que privilegiará los méritos y la excelencia de los colaboradores, independiente si estos pertenecen o no a los partidos. También apostó por dar espacio a los nuevos rostros de la política y se comprometió a mantener la paridad de género.

Añadió que notificó a los partidos de la coalición que su mandato lo desarrollará con autonomía e independencia de los partidos, pese a reconocer que estos cumplen una tarea fundamental en la actividad política.
Con su declaración, Frei asume con autocrítica el resultado del 13 de diciembre, donde el oficialismo alcanzó su votación más baja desde el retorno de la democracia y el díscolo Marco Enríquez Ominami llegó a un 20 por ciento, votos que serán clave para definir la presidencia en la segunda vuelta.
La postura de Frei solicitando una renovación a los partidos que sustentan su candidatura se lee así como una señal al mundo progresista que no estuvo con él en la primera vuelta. Su declaración responde también a los emplazamientos de Marco Enríquez Ominami y su entorno, quienes de todos modos han ido más allá al solicitar explícitamente la renuncia de las cúpulas de los partidos de la Concertación
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Fenicios y Fariseos. Rafael Luís Gumucio Rivas

Los fariseos se convierten en personajes principales de las películas propias de estas fechas. Se me ocurre que los chilenos son los fariseos modernos: creen al pie de la letra en la palabra escrita en el Talmud. El escritor colombiano, Gabriel García Márquez, observaba acertadamente que sólo en Chile los kioscos están decorados de folletos, de distintos colores, con textos de leyes tan disímiles como la ley del Iva, la del Arrendamiento, la de la Herencia, la de la “ley del menor esfuerzo”, la del “Talión”, la de la “Oferta y la Demanda”, y otras tantas por el estilo de las anteriores.
Cualquiera creería que el ochenta por ciento de la población chilena pertenece a la abogacía -algo así como si todos los chilenos fueran unos “Sansones Carrasco”-. Recuerdo que los franceses, en la época del exilio chileno, estaban convencidos de que nuestros connacionales eran sociólogos, pues muchos de ellos afirmaban saber más que Alain Touraine sobre el fin de la Unidad Popular, por el solo hecho de haberlo vivido - alegando, además, que sus títulos habían sido quemados por los esbirros de la dictadura de Pinochet.
Como para los fariseos la solución de todos los problemas está en la lectura de las leyes dictadas por Jehová, para los chilenos basta con una ley para que cualquier problema sea resuelto. La educación chilena es un excrescencia, pero sólo se solucionará, como por encanto, cuando se dicte una ley, ojalá acordada entre derecha e izquierda unidas. Si los hospitales, públicos y privados, no comunican los resultados del VIH basta con una ley para solucionar el problema. Si las Farmacias se coluden para subir abusivamente los precios a los medicamentos, no queda más que recurrir al Tribunal de la Libre Competencia. En Chile todos los conflictos se resuelven en los tribunales, incluso los amorosos, de la farándula.

Chile es un país de archiveros de voluminosos códigos, que los actuarios van cosiendo cual costureras. No en vano, en Chile nació José Toribio Medina quien, pacientemente, recopiló miles de páginas repletas de latinajos, pertenecientes al Tribunal de la Inquisición de Lima. Es posible que la mayoría de nuestros conciudadanos no comprenda lo que lee - incluso confunde la especulación bursátil con la probidad – pero sabe de memoria los artículos e incisos de las leyes que le incumbe. Ocurre algo similar con los reos que terminan siendo grandes abogados.
Si uno recorre la historia del senado y de la cámara de diputados podrá probar que el setenta y cinco por ciento de sus miembros, en más de un siglo de historia, ha sido y es abogado, salvo el caso de algunos dueños de fundo y, posteriormente médicos, como Salvador Allende, y algunos obreros y obreras, en los años 70. Durante el siglo XIX y comienzos del XX nadie se extrañaba que los diputados y senadores fueran, a su vez, abogados de los grandes monopolios ingleses del salitre y de otras empresas.

El matrimonio entre la política y los negocios era algo evidente y defendido corporativamente desde el seno del Congreso; algunas veces explotaban escándalos, como el préstamo del Estado a la Casa Granja, realizado por el ministro del Interior, Rafael Sotomayor; la “execrable camarilla” durante el gobierno de Arturo Alessandri Palma; o el robo de los dineros destinado a los albergues, en la crisis salitrera. Hoy, con el gobierno de castas, subsiste la misma moral corporativa, que muchas veces impide denunciar los abusos.
El gobierno acaba de enviar un proyecto de Fideicomiso Ciego creyendo, como el constitucionalista, que las leyes sirven para moralizar las costumbres - vanamente perciben que una ley sobre el Lobby podría terminar con el acceso directo y fácil de las empresas de Correa y Tironi, que pertenecen a las misma casta de quienes hoy detentan el poder- pero veremos con el la ley del Fideicomiso Ciego va a ocurrir algo similar, pues en Chile dominan muy pocas familias y grupos que, por lógica, se protegen tanto en lo económico, político, de poder y familiar entre ellos; en el fondo son como parientes mutuamente; unos pocos caballeros en un mar de rotos, salvo algunos incorporados, como el poblador Camilo Escalona quien, como todo mayordomo, le pega más fuerte a los de su clase y defiende mejor a su patrón. Un tal Eduardo

En el mundo de las grandes empresas que cotizan en la Bolsa, las castas son aún más restringidas: sus dueños son mucho menos que el número de senadores y diputados, aún en menor cantidad que los ministros de Estado; son algunos accionistas mayoritarios, de grandes carteles de familias –monopolios, bipolios, tripolios…-. Para el inversionista Sebastián Piñera es muy difícil diversificar sus acciones, pues las empresas que se cotizan en la Bolsa son muy pocas, razón por la cual tiene a su haber, farmacéuticas, las dos monopólicas eléctricas y la única de agua; seguramente, las principales del retail. Es lógico que tal diversificación lo coloque, siempre, en conflictos de interés, y si además agregamos Lan y Chilevisión, el problema adquiere aún mayores proporciones.
Al parecer, Sebastián Piñera no está muy seguro de ganar la elección presidencial, pues si llegara a La Moneda podría, rápidamente, recuperar aquello que perdió en la venta de sus acciones para evitar el conflicto de intereses. Por lo demás, el “botín” del Estado está cada día más jugoso –con los millones de dólares que se han economizado por concepto del alto precio del cobre. Si fuera menos egoísta y actuara, por ejemplo, como Leonardo Farkas, podría regalar algunas de las devaluadas acciones de Fasa a los pobres ancianos de la tercera edad, estafados por esta cadena de farmacias. Por lo demás, si imitara al legionario y millonario Lúculo entendería que hay que repartir el botín con sus soldados, a fin de evitar que lo traicionen. El siútico senador Romero, de RN, ya se siente Canciller. Ojalá Dios pille confesados, pues vamos a pelear con todos nuestros vecinos.

Esto del fideicomiso ciego es una fiel copia de las leyes de los países anglosajones. Como todas las copias que Chile ha realizado, en su historia, se han convertido en una monstruosidad, recto al original: véase sólo la Constitución de 1833, que copió el parlamentarismo, la del 25, que copió el presidencialismo. El fideicomiso ciego supone que una tercera persona administre los activos de aquel millonario que, durante un tiempo, ocupe un cargo público. Entre el fideicomisario y el personaje que ocupa un puesto del Estado no puede haber ninguna comunicación durante ese lapso. Se imaginan que en Chile, el país de castas, donde los agentes económicos se solazan buscando artilugios legales, no va a haber ninguna comunicación entre el personaje público y quien le administra sus bienes.
Por lo demás, si de Piñera se trata, el puede saber muy bien el precio de sus acciones, mientras trascurra su eventual mandato y, como es muy dotado para los negocios, entiende muy bien que, en la actualidad, sería una estupidez vender sus acciones, que están a precio de huevo. Nada mejor que la administre su fideicomisario.

Es completamente estúpido, por decir lo menos, colocar un límite tan alto como los 20 millones de dólares para ser obligado a acogerse a la ley de fideicomiso ciego. Parece que el único que tiene esa cantidad es Sebastián Piñera - que ha amasado su fortuna con el sudor de su frente y con sus propias manos -. Si realmente se quiere separar la política de los negocios debiera prohibirse a todos los altos funcionarios públicos poseer acciones o fondos mutuos, y someter al fideicomiso ciego a todo aquel que tenga más de un millón de dólares.
En el Chile de castas, corrupto, con partidos políticos constituidos en mafia, que se reparten los cargos parlamentarios y de gobierno, la mayoría de ellos casi vitalicios, con la soberanía popular raptada por los presidentes de los partidos políticos donde – como dice Marco Enríquez-Ominami – “hay que elegir entre el mal menor… y se elige con promesas y se gobierna con explicaciones” hay que elegir entre dos hijos de demócrata cristiano, ambos empresarios, cuya única diferencia radica en la cantidad de millones que Sebastián Piñera posee. No se puede pretender que no exista una colusión entre los negocios y la política, al final, la segunda se constituye en el camino para hacerse rico de la noche a la mañana.

Es cierto que en el Chile republicano se conocieron muchos políticos honestos – solo basta recordar a los viejos falangistas como Bernardo Leighton, Ignacio Palma, Jaime Castillo, Rafael Agustín Gumucio, y tantos otros, que vivían la política como un servicio a los más necesitados; lo mismo ocurría con los diputados comunistas, que daban todo su sueldo al partido, siendo remunerados por éste como obreros calificados, y los socialistas no eran los mafiosos de ahora, que muy adecuadamente, el pueblo llama “los socios listos”. Hoy la política es el arte de quién se apropia más rápidamente del botín y cuál de ellos juega mejor a las sillas musicales. Rafael Luís Gumucio Rivas
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Perfil de Sebastián Piñera. Pamela Jiles

Antes de conocer a Sebastián Piñera tuve el placer de departir con su padre, don José, que en plena dictadura me invitaba a tomar el té a su departamento en El Golf.
También conocí a don Bernardino, su tío cura, cuando yo era una adolescente y mis abuelos lo contrataban para decir misa a nuestro fundo familiar.
A Sebastián Piñera lo conozco hace dos décadas. Lo entrevisté unas diez veces por lo menos: lanzándose en parapente, cocinando huevos fritos, afeitándose semi desnudo en el baño principal de su casa de Camino La Viña -debo consignar que yo estaba completamente vestida-, en un set con bailarinas emplumadas, ejercitando su laxa musculatura en un gimnasio, acompañado de dos de sus hijos, o mostrándome su dormitorio y su enorme cama matrimonial. En materias sociales, legislativas, económicas o de política internacional, Piñera es conocido entre los periodistas como "livianito", un señor con ideas más vistosas que profundas, que no se sale de un decálogo de frases populistas. En cambio, cuando se exhibe como personaje mediático, se convierte en un entrevistado creativo, generoso, articulado, dispuesto a todo y que jamás elude las preguntas complicadas.

Creo conocerlo bastante, como para afirmar que Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique es, sobre todo, un travesti. No sólo por el detalle patético de que usa tacos altos, se somete a cirugías estéticas -cualquier día se pone tetas- y se pasea por los canales de televisión con un estuche de cosméticos en la cartera.
Piñera es un travesti en el plano social. Creció en una familia de estricta clase media, que no tiene la cultura de su padre, ni el encanto deschavetado de su madre, y desde temprano mostró tendencia al arribismo. Siempre soñó con tener estatus. Sus compañeros del Verbo Divino lo recuerdan como un alumno competitivo, obsesionado con los primeros puestos, tener acceso al poder económico, codearse con los chilenos de estirpe, comprarse una identidad aristocrática. Era entrador, práctico y realista.

Captó que carecía de la brillantez intelectual de su hermano José y que le costaba sofisticar sus gustos y modales más allá de lo cosmético, pero se hizo millonario gracias a la dictadura de Pinochet, a través de negocios especulativos, sin haber creado fuente de trabajo alguna y profitando de las obscenas reglas laborales impuestas por su hermano ministro, regalón del tirano.
Ni todo su poder adquisitivo puede comprar clase, lo que a sus sesenta años cree haber obtenido, mientras la oligarquía tradicional chilena lo considera un aparecido, siútico, mal agestado, sin cuello y con los bracitos cortos, algo chabacano, farandulero y muy poco fino.

Piñera es un travesti en el plano de la seducción. No le iba muy bien con las mujeres. De joven era feúcho, bajito y mal hecho, además de indiferente a los encantos femeninos. Cuando le resultaban sus escarceos con alguna muchacha, resultaba ser demasiado popular para sus planes de subir en la escala social, así que se casó con su primera polola oficial, una joven sin alcurnia, pero perfecta para ejercer de la clásica esposa medio pelo, dispuesta a anularse sin tregua para dedicarse a su familia y a apoyar a su marido en el proyecto de convertirse en nuevo rico.
Hoy, dicen que se siente sexy. El dinero lo ha transformado en un galán. Le gusta rodearse de mujeres atractivas, como Pía Guzmán -antes de la debacle-, Lily Pérez , y, sobre todo, la estupenda Carmen Ibáñez. Eran íntimos amigos, inseparables, veraneaban juntos incluso, hasta que algún acontecimiento misterioso quebró esa cercanía.

Piñera es un travesti en el plano de los negocios. Era gerente general del Banco de Talca cuando éste quebró estrepitosamente. No debe haber sido muy brillante su gestión, pero, entonces, administraba la plata de otros. Es un experto en fusionar empresas y volverlas monopólicas, obteniendo así elusiones tributaria al absorber las pérdidas de unas con las utilidades de otras.
Piñera es un travesti en el plano intelectual. Astuto, rápido, inquieto, no es, un tipo culto. En su juventud se empeñó en ser el más morenito de los neo capitalistas de su generación que fueron a doctorarse a los Estados Unidos.

Eso fue posible, gracias al pituto que le proporcionaba su hermano José, que ya era el mejor alumno en Harvard, muy bien considerado por el cuerpo académico y directivos de esa universidad.
Fue el pivote perfecto para hacer fortuna junto con la hornada de nuevos ricos que apareció en los ochenta, en plena dictadura. Sus temas e intereses no van más allá de las ventajas de la economía de mercado. No es un conocedor del arte ni de otras disciplinas, prefiere los best-sellers a lecturas más complejas. Para él, toda buena idea debe caber en una hoja tamaño carta y se siente más cómodo en escenarios superficiales y frívolos.

Piñera es un travesti mediático. Convencido de que es el Berlusconi del tercer mundo, el candidato del neoliberalismo es uno de los máximos personajes de la farándula nacional, y al mismo tiempo abomina de ese género e intenta "domesticarlo". Adquirió un canal y se compró unos cuantos ejecutivos de la industria televisiva con el objeto de que apoyen centralmente su campaña.
Para él, los medios de comunicación deben usarse como difusores del pensamiento único, conservador, retardatario, consumista, xenófobo y arribista, todo lo que considera "moderno". Entiende como fundamento de la sociedad democrática, que los ciudadanos son consumidores..
Cada individuo elige los bienes que puede comprar, así como elige a sus representantes en el gobierno, en el parlamento y en el municipio. Pero esta doble calidad de consumidores y electores pasa a ser peligrosa para sus intereses en la medida que el rating, el zapping y el telecomando comprometen la exhibición continua de las miserias de los estigmatizados sectores populares, las enormes falencias de la democracia, los actos de corrupción de los políticos, la verdadera ideología autoritaria de la derecha y la posibilidad de liderazgos completamente distintos a los oficiales.

Ahora usa su canal para posar de estadista, serio y profundo, cuando en 1992 todos fuimos testigos del bochornoso episodio en que insultaba de la manera más vulgar a su correligionaria Evelyn Matthei y complotaba contra ella usando un vocabulario muy poco caballeroso.
Piñera es un travesti político. Dice que votó por el NO.. ¿Producto de una tendencia mitomaníaca y de una innegable habilidad para construirse leyendas?
Probablemente, porque eso era contradictorio con su irrestricto apoyo al régimen militar y el silencio que mantuvo durante dos décadas respecto de la tortura y los asesinatos políticos. Pero su mayor rasgos de travestismo consiste en haber sido pinochetista, desde 1973 hasta 1988, para luego, transformarse, según él, en "humanista cristiano".

Pero entonces no entregó su aporte a la construcción de la democracia, sino que asumió como entusiasmo la candidatura de Hernán Büchi, como Jefe de Campaña del continuismo dictatorial. Tampoco se afilió al partido que recoge la vertiente "humanista cristiana" que él dice profesar, sino que se sumó al aparato político que se creó para salvaguardar "la obra" de Pinochet durante la transición: Renovación Nacional.
En 1995 promovió la amnistía de los crímenes de la dictadura y en el 2005 los militares en retiro apoyaron su candidatura tras recibir su compromiso de aplicar la prescripción de los asesinatos políticos. Voltereta sobre voltereta, este pinochetista arrepentido, ahora ha vuelto a valorar los supuestos méritos del régimen militar.

La inconsistencia parece ser el sello personal de Piñera. Su sed de dinero, posición y poder lo han transformado en una caricatura de sí mismo, un pelele sonriente que vende una pomada jabonosa, contradictoria y oportunista. Un travesti.
Por Pamela Jiles
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LOS MENSAJES CIUDADANOS DEL 13 DE DICIEMBRE

La ciudadanía habló el 13 de diciembre. Se acabaron las especulaciones sobre las encuestas y sus metodologías, sólo corresponde analizar los resultados.
La sociedad habló a través de su votación y si queremos saber que quiere la gente (para ajustar estrategias para la 2a vuelta) ; lo que corresponde es examinar la votación en sus diversos aspectos ya que es la mejor encuesta sobre la que está pensando los chilenos y chilenas.
Esta elección ha ratificado los enormes cambios culturales detectados en la sociedad chilena en esta década, que en política se expresan en una tremenda autonomía de los electores y no siguen órdenes de partido, no son clientelas cautivas de algún Alcalde o político.

Cuales son los principales mensajes de la ciudadanía:

a) Cada candidato debe "ganarse" los votos y los apoyos.- El ejercicio de traspasar popularidades nos indica que los electores puedan tener una buena evaluación de una autoridad pero no necesariamente coinciden con la preferencia electoral de quién tiene esa enorme popularidad.
La autonomía del electorado es relevante para entender el fenómeno de que el candidato Frei que apoyó la Presidenta de la República -que ostenta enorme apoyo ciudadano- sólo obtuvo un 29,6% de la votación.

El desafío en la 2a vuelta para Frei es "saber leer" el mensaje ciudadano de más de 1.800.000 electores que votaron ME-O y Arrate, los cuales hoy día quieren escuchar directamente -no a través de intermediarios o representantes- que los aspectos que definieron su preferencia el 13 de diciembre hoy han sido acogidos y recepcionados de cara a la elección del 17 de enero.....En el caso de ME-O un 20,1% de los electores apoyaron su candidatura alternativa convirtiéndolo en un actor político; sin embargo, a nivel parlamentario sus cartas no tuvieron ese apoyo y no eligió a ningún diputado : Trivelli sacó un 14% de los votos, Maturana un 8% , Veliz un 4% ,Valenzuela 9,4% de los votos y Escobar un 21,8%. O sea el elector apoyó su crítica a la Concertación pero no lo respaldó para las parlamentarias.

b) Otros ejemplos de las autonomías del electorado es con las definiciones de las directivas partidarias o grupos sindicales que instalaron candidaturas con marcas corporativas. El ejemplo más característico fueron "los candidatos CUT" , quienes tuvieron resultados electorales mediocres y revelan la actual debilidad del movimiento sindical para convocar mayorías ciudadanas: el presidente de la CUT salió 3ero, lo derrotaron Melero (UDI) con 35,4% y Silber con 29,3%, en un distrito mayoritariamente de población trabajadora como es Pudahuel y Quilicura.
Otros mediáticos dirigentes sindicales CUT y postulantes fueron Esteban Maturana de la salud primaria y obtuvo 8,2% en Quillota;Jorge Pavez del magisterio obtuvo 2,4% en Independencia,R. Tabilo en Maipú obtuvo 6,8%. Adicionalmente, el bajo apoyo ciudadano de la huelga de profesores en noviembre ratifica lo mismo.

Entre los cambios culturales vigentes en la sociedad chilena está el debilitamiento de los actores colectivos como el sindicalismo y esta elección lo constato. La dirigencia sindical podrá tener minutos en la tele y radio, tendrá influencias en los partidos políticos, pero frente a la ciudadanía carece de convocatoria.

c) Otro ejemplo de la autonomía del electorado fue debilitar el -incipiente- mito sobre el rol decisivo de los Alcaldes en las elecciones, ya que ellos serían dueños de "bolsones de votos".-
En la elección de diputados hubo Alcaldes que en la Región Metroplitana jugaron un rol activo en apoyar a determinados candidatos y en la mayoría de los casos triunfaron los candidatos que no tuvieron el apoyo de los Alcaldes. Por ej. A. Undurraga en Maipú apoyó activamente a R.Fabrega, el cual obtuvo un 10% de los votos en el distrito y Frei en su comuna obtuvo 26% de los votos menos que el promedio nacional;en el distrito 25 el candidato G.Duarte fue apoyado oficialmente por los Alcaldes Arriagada, Echeverria y Puyol no logró ser elegido (obtuvo un 21% de la votación) y la primera mayoría la obtuvo Ximena Vidal con 30% de la votación.

Eso también ocurrió en el electorado de derecha donde los alcaldes UDi's de Valparaiso y Viña del Mar no lograron hacer ganar a Joaquín Lavín, quién fue derrotado por un diputado local y de terreno ,aspectos que demostraron ser lo suficientemente poderoso para ganarle a un liderazgo nacional como Lavín.
Los únicos casos de traspaso de votos de Alcalde a diputado se da en la derecha y se ve en Ñuñoa donde el alcalde Sabat sacó electa a su hija Marcela, y en Renca/Conchalí donde opera una dinastía familiar apoyando a Karla Rubilar con su madre alcaldesa de Renca y su marido alcalde de Conchalí. Pareciera que el electorado de derecha es más tolerante a las dinastías familiares en política.

Ya en las municipales 2008 esta autonomía del electorado se expresó de diversas maneras que las cúpulas políticas no quisieron ver. Pero este electorado hoy desconfía de los partidos, su voto lo decide frente a cada momento electoral, no sigue a caudillos locales, es capaz de apoyar la gestión gubernamental pero si no le gusta la continuidad lo señala; si apoyó a un Alcalde en octubre del 2008 en diciembre 2009 puede discrepar de su propuesta.
Los cambios políticos tienen que ver con sintonizar con este nuevo ciudadano, más crítico, más individualista, menos proclive a seguir a colectivos, con nítida vocación de progreso social ya que le molesta las extremas desigualdades que subsisten hoy en la sociedad chilena, más tolerante en la vida social y cultural, más exigente a los servicios públicos etc,etc.

Gran desafío de los políticos y de quienes quieren dedicarse al servicio público es indagar permanentemente ¿en que están los chilenos/as?, se requiere un gran capacidad de escuchar y saber leer los acontecimientos sociales (y no a las asambleas partidarias ni a las gremiales).
Quién sepa escuchar a los chilenos/as habrá aprendido la lección del 13 de diciembre. Esperamos que los partidos post 17 de enero analicen con mayor profundidad los resultados y no lo olviden,dedicándose a las negociaciones de quienes presidiran el Senado y la Cámara.instituto estudios políticos y laborales
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lunes, diciembre 28, 2009

Bolsa Electoral Departamento de Economía - Universidad de Chile pone a Eduardo Frei por primera vez sobre Sebastián Piñera en la carrera a La Moneda.

Eduardo Frei, en escenario de segunda vuelta, supera por primera vez en el Juego de la Bolsa Electoral desde el inicio de la carrera a La Moneda al candidato de la derecha, Sebastián Piñera. En el mercado de acciones, donde cada candidato representa una acción y donde el mayor monto supone mayor probabilidad de que suceda este hecho, el escenario de triunfo de Eduardo Frei por menos de 2 puntos sobre Sebastián Piñera tiene un valor de $255 por acción. Sebastián Piñera en tanto en el mismo escenario, tiene un valor de $240 de ocurrencia por acción.
El escenario mejor valorado para Piñera es triunfo entre 2 y 4 puntos sobre Frei, pero a $244, inferior a los $255 que el mercado le da al triunfo de Frei por menos de 2 puntos, por lo tanto, el más probable.
El juego de la bolsa electoral participan más de 2 mil personas, se realiza en Chile desde la elección Presidencial de 2005 y se ha convertido en un buen predictor electoral dado que administra las expectativas de triunfo de cada candidato según las carteras de acciones de los participantes, los que son premiados por su rentabilidad. La Bolsa Electoral constituye una herramienta que permite observar diariamente la evolucion de las expectativas politicas del público respecto del desenlace de la carrera presidencial, permitiendo determinar el impacto inmediato de diversos sucesos politicos.El juego de la Bolsa Electoral pronosticó correctamente la primera mayoría relativa en 1° de Sebastián Piñera, como así también el escenario de segunda vuelta entre el primero y Eduardo Frei.
Cabe recordar que cada comando tiene un representante garante en el juego: Felipe Morandé por el comando de Sebastián Piñera y Oscar Landerretche por el comando de Eduardo Frei.
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Veneno para un magnicidio. German Diaz (FREI, Art.DIARIO EL PAIS

La investigación del juez Alejandro Madrid provocó impacto mundial
Adjunto reportaje del diario El País de España, "Veneno para un magnicidio", sobre el homicidio del Presidente Frei Montalva.
Esta cobertura periodística que, sirva para impulsar otras investigaciones judiciales, aclarando y sancionando a todos los responsables de todas las violaciones a los Derechos Humanos aún impunes.
¡ Verdad y Justicia para todas las víctimas !
Saludos de Año Nuevo,
Germán
REPORTAJE: SECRETOS DE UNA DICTADURA
MANUEL DÉLANO
Veneno para un magnicidio

Un juez investiga si el ex presidente Frei Montalva, que en 1982 era la principal figura de oposición al ex dictador Pinochet, fue asesinado con tres dosis de mostaza sulfúrica y talio y un fármaco no autorizado. El crimen se intentó encubrir como muerte natural.
Sáquenme de aquí inmediatamente", escribió en un pequeño papel que conserva su nieta mayor, con letra temblorosa y casi ilegible, el ex presidente Eduardo Frei Montalva (que gobernó entre 1964 y 1970) mientras yacía en su habitación de la clínica Santa María, una de las más prestigiosas de Chile. Quizá presentía cómo los aparatos de seguridad de la dictadura cerraban el cerco en su contra. Se había operado de una hernia de hiato en noviembre de 1981 y por complicaciones posteriores debió regresar en diciembre a la clínica, de la que sólo salió sin vida, debido a un shock séptico. Allí fue nuevamente operado y a los pocos días de haber escrito sus últimas líneas falleció en enero de 1982......Casi 28 años después de la muerte de Frei, el juez Alejandro Madrid llegó a una conclusión que remeció al país y que muchos sospechaban, pero todavía se resistían a creer: calificó el caso de homicidio. Concluyó el magistrado que el ex presidente, que en 1982 era la principal figura de oposición al ex dictador Augusto Pinochet y estaba bajo la vigilancia de los aparatos de seguridad, fue envenenado con al menos tres dosis de mostaza sulfúrica y talio, inyectadas por vía endovenosa, y por la aplicación de un fármaco no autorizado, Transfer Factor, para debilitar sus defensas. Después, el crimen se intentó encubrir como muerte natural, eliminando las pruebas.

El magistrado llegó a esta convicción tras investigar seis años con dedicación exclusiva. Probablemente, la indagación más completa que se ha realizado sobre casos de violaciones de los derechos humanos, en la que ha acumulado un sumario de 9.000 páginas en 27 tomos y dos cuadernos secretos, donde relata las mil diligencias, entre interrogatorios, exámenes y pericias que ha realizado.

Madrid procesó por el crimen de Frei a seis personas -tres de ellas como autores, una en calidad de cómplice y dos de encubridores-, cuatro de los cuales apelaron. El magistrado debió dar un paso al costado y fue reemplazado por otro juez, mientras la Corte resuelve un recurso que interpuso uno de los defensores para sacarlo del caso. La batalla judicial amenaza con dilatar la aplicación de la justicia, pero el abogado querellante Álvaro Varela recalca que los tribunales han confirmado que "hubo un homicidio", y la discusión es más bien sobre quiénes lo cometieron y cuál fue su grado de participación.

Varela distingue tres etapas en este delito. La inicial, que fue vigilar y obtener información de la víctima; la segunda, que consistió en el envenenamiento de Frei, y la tercera, cuyo objetivo era ocultar o eliminar aquellos factores que permitirían advertir lo que sucedió con el ex presidente. Con los seis procesamientos, Madrid se concentró en la primera y la tercera etapa. Además, existen varios casos relacionados, que también investiga el juez.

Pinochet, que en una ocasión sostuvo que "en Chile no se mueve ni una hoja sin que yo lo sepa", recibía informes a diario de lo que hacía y decía Frei, uno de los fundadores de la Democracia Cristiana (DC). Los aparatos de seguridad de la dictadura habían entrado en la intimidad de Frei, al convertir en informante a su chófer, Luis Becerra, a cambio de una remuneración mensual. Pusieron micrófonos, intervinieron teléfonos y lo siguieron incluso fuera del país. Becerra "se desplazaba al interior del hogar como si fuera un familiar más", cuenta el abogado Varela.

El médico que encabezó su segunda operación, Patricio Silva, ex subsecretario de Salud de Frei, un militar que pasó a situación de retiro en 1985 con grado de coronel, informó de la intervención a la jefatura de la comandancia. "Nosotros los militares, cuando hacemos funciones extrainstitucionales, como es operar a un ex presidente, tenemos que informar. Mi conducto natural era la casa presidencial", afirmó en una entrevista. Silva, procesado por el juez como uno de los autores del crimen, aunque la Corte de Apelaciones acogió después un amparo suyo, aparece relacionado desde el hospital militar donde trabajaba con otras muertes de opositores a Pinochet.

Para la dictadura, Frei era una piedra en el zapato. El ex presidente había encabezado el primer acto masivo opositor a Pinochet para rechazar la Constitución de 1980, aprobada en un plebiscito sin registro electoral y que, con reformas, rige hasta el presente. En este rechazo a la Constitución y las críticas a las violaciones a los derechos humanos coincidía con la izquierda, un sector que empezaba a renovarse. Las distancias entre la DC, que encabezó la oposición al Gobierno socialista de Salvador Allende, derrocado por los militares en 1973, y la izquierda se reducían. El ex presidente Frei estaba también tendiendo puentes hacia el movimiento sindical y era un aliado de Estados Unidos.

Frei era el hombre ideal para una transición. ¿Cómo podía la dictadura desembarazarse de un opositor influyente? En los procesamientos, el juez Madrid sostiene que el camino del envenenamiento era coherente con que se pudiera "proporcionar una explicación médica verosímil para explicar el fallecimiento (de Frei)". La vía de un atentado, como las bombas bajo los coches con las que fueron asesinados el ex jefe del Ejército, general Carlos Prats, y el ex ministro Orlando Letelier, y los disparos que dejaron gravemente herido al ex vicepresidente Bernardo Leighton, "provocaron tal conmoción internacional y a nivel interno" que se "hacía imposible la realización de un atentado de esa naturaleza en contra de la figura del ex mandatario", señala el magistrado.

Un ex agente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA, el aparato represivo de la dictadura), el norteamericano Michael Townley, sostiene en el proceso judicial que dentro de la inteligencia militar se llegó a la conclusión de que se debían utilizar otros métodos para evitar los problemas internacionales que esto suponía para el Gobierno, según cuenta el abogado Varela. El ex agente vive en Estados Unidos bajo el sistema de protección de testigos tras confesar el crimen de Letelier y su asistente, cometido por orden de la DINA en Washington en 1976.

La oportunidad para el régimen de Pinochet se presentó cuando Frei, que no tenía escoltas ni contaba con protección policial, resolvió operarse en la clínica Santa María de Santiago. Poco antes de que fuera internado, la clínica contrató un grupo de militares retirados. Trabajaban en ese lugar al menos tres médicos de los aparatos de seguridad, y uno de ellos, Juan Carlos Valdivia, entró en la habitación de Frei sin dejar registro en la ficha del paciente el mismo día en que éste perdió sangre por un error en una sonda nasogástrica. Valdivia, procesado por el juez, trabajaba en una clínica de los aparatos represivos donde ejecutaron con gas sarín a un ex agente de la DINA, el cabo Manuel Leyton.

Al morir el ex presidente, comenzó de inmediato la tercera etapa del plan: el encubrimiento. Según el juez, no había pasado una hora del fallecimiento de Frei cuando, sin permiso de la familia, y escoltados por agentes, dos médicos de otra clínica, Helmar Rosenberg y Sergio González, fueron a practicar una autopsia al cadáver, cuyos resultados permanecieron ocultos durante 20 años. El procedimiento fue por completo irregular, realizado en la camilla de la habitación de Frei y no en un lugar especial: su cuerpo fue colgado para vaciarlo y los órganos no fueron conservados.

La sospecha de intervención de terceros quedó latente en algunos miembros de la familia Frei y en muchos otros. Pero no hubo pruebas hasta que el juez Madrid exhumó el cadáver y se encontraron rastros de mostaza sulfúrica y talio en los restos examinados.

Muchas de las hebras del caso apuntan al químico de la DINA Eugenio Berríos, enviado al exterior por Pinochet cuando regresó la democracia, que fue secuestrado y asesinado en 1995 en Uruguay por la inteligencia chilena, con apoyo de la uruguaya, porque sabía demasiado. Berríos, que emigró desde la ultraderecha a los aparatos represivos de la dictadura, dirigió las investigaciones con químicos, venenos y tóxicos en la DINA. Su primer laboratorio lo instaló en el domicilio de Townley en el elegante barrio de Lo Curro, el mismo lugar donde fue asesinado el funcionario español de la ONU Carmelo Soria. Después de usar gas sarín, Berríos probó con una toxina en el caso de los envenenados de la cárcel.

Uno de los sobrevivientes de este episodio, Ricardo Aguilera, entonces de 28 años, tras sufrir náuseas, vómitos, diarrea y decaimiento, tuvo visión doble y después sólo divisó sombras. Los mismos síntomas tenían sus siete compañeros de celda. Era diciembre de 1981, es decir, más de un mes antes de la muerte de Frei. Junto con otros tres prisioneros políticos, estaba en un módulo de alta seguridad de la cárcel de Santiago, en una celda con cuatro presos comunes. Lo habían trasladado desde un cuartel policial donde lo torturaron 10 días y, como después supo y hoy investiga la justicia, era víctima de una nueva forma de eliminar opositores que ensayaba la dictadura, dando un mensaje a quienes resistían: ni siquiera en la cárcel estaban a salvo.

Aguilera achaca su envenenamiento a un plato de tallarines con salsa que trajeron del exterior a la cárcel y al que inocularon una toxina al ingresar. "Perdí el control muscular, pero no la conciencia. Era como una inmensa fatiga. No podía moverme. Si me ponían en una posición en la camilla, ahí me quedaba. Pero me daba cuenta de todo. Un médico dijo: 'Éste no pasa de la noche'. Yo era como un muerto viviente", relata Aguilera, técnico en instalaciones de gas.

Cuando Víctor Corvalán, uno de los presos comunes, murió asfixiado en medio de convulsiones, los otros envenenados fueron trasladados al hospital de Gendarmería. "Los médicos decían que si hubiese sido pájaro verde (alcohol destilado de barniz), habríamos estado sobreexcitados y no con fatiga. Un médico de la Cruz Roja Internacional dio con la pista: botulismo", recuerda Aguilera. En ese momento, cuando requerían asistencia para respirar y estaban afiebrados, los trasladaron a la Posta Central, donde falleció por insuficiencia cardiaca la segunda víctima, Héctor Pacheco, otro reo común.

El antídoto para la toxina botulínica fue traído desde el exterior y seis salvaron sus vidas. Como estableció el juez Madrid en su investigación, la toxina llegó al país bajo la forma de la bacteria clostridium botulinum, en un letal paquete enviado por valija diplomática desde Brasil al estatal Instituto Bacteriológico, cuyo director, Joaquín Larraín, lo entregó al entonces coronel Eduardo Arriagada, jefe del secreto Laboratorio de Guerra Bacteriológica, dependiente de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE).

Aguilera, a quien el juez Madrid interrogó más de tres horas, cree que les introdujeron la toxina en la comida que compartieron con los presos comunes. "Es el crimen perfecto porque puede quedar en la impunidad total. Es muy difícil de investigar y más todavía de probar. El informe médico dice que el fallecimiento es por insuficiencia respiratoria", sostiene.

El Ejército experimentó y produjo químicos y toxinas para "eliminar a quienes se alzaron como un riesgo para el régimen de la época", afirma Varela, y recuerda que "en algún minuto también se pensó en la posibilidad de utilizar estos elementos como medio de defensa o ataque en caso de un conflicto internacional". En sus escenarios de conflicto, la inteligencia militar chilena creía factible un conflicto bélico con Argentina, que en 1978 estuvo a punto de estallar. Pero como esto no ocurrió, "su uso estuvo reducido a la eliminación de opositores", sostiene Varela, un abogado que desde el comienzo de la dictadura se especializó en derechos humanos.

Quien aparece como el principal responsable intelectual, Pinochet, falleció hace tres años, muchas pruebas son circunstanciales y los procesamientos se basan en presunciones. Pero la familia Frei tiene esperanzas de que la investigación prosiga. Varela atribuye la lentitud de la investigación a que, tal como ha ocurrido en muchos otros casos de víctimas de la dictadura pinochetista, los responsables mantienen un férreo pacto de silencio.

"Una de las grandes dificultades ha sido que no hemos encontrado colaboración", sostiene Varela. La excepción es "una revelación bajo secreto profesional que recibimos en el sentido de que aquí se había realizado una autopsia" (al ex presidente Frei). Si no hubiese sido por esa confidencia, "a lo mejor hasta el día de hoy nada sabríamos de la actividad realizada por los médicos que están procesados", agrega el letrado que representa a los Frei.
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SER PROGRESISTA. Andres Rojo

Es la última moda, la novedad del año como diría un vendedor callejero promocionando un juguete navideño, pero amenaza con permear la segunda vuelta de la elección presidencial. Se trata de ser progresista, un concepto que a punta de uso y abuso se ha convertido en una expresión vacía, a tal punto que el candidato presidencial de la Derecha se ha declarado como progresista y nadie ha sabido rebatir su argumento de que ser progresista significa "derrotar la delincuencia, la pobreza, el narcotráfico y devolverle a las familias su derecho de vivir sin temor y con dignidad".

Su competidor responde diciendo que "no vamos a aceptar que aquellos que se dicen progresistas, que le quitaron el 10% a los jubilados, vengan a decir que ahora se van a preocupar de los jubilados, que ahora se van a preocupar por los asalariados… Ahora dicen que son progresistas: Lean el programa; quieren terminar con las indemnizaciones por los años de servicio, quieren aumentar la jornada, no tienen ninguna voluntad de que los trabajadores chilenos se puedan organizar. Eso no es ser progresista", planteó, aunque sin explicar qué es ser progresista verdaderamente.De acuerdo al diccionario de la Real Academia, el progresista es quien sostiene “ideas de avanzada”. ¿Y cuáles serían estas si las dos candidaturas que siguen en carrera no parecen diferenciarse demasiado en sus propuestas económicas, o al menos no han demostrado mayores diferencias cuando tuvieron cada uno de ellos posibilidades de incidir en la marcha del país?

Desde el punto de vista de la lógica, ser progresista significaría hacer avanzar a la Nación a partir de la situación actual. No es mantener lo mismo ni retroceder en las pocas conquistas sociales de los últimos años. Cuando se trata de protección social, nuevamente ambas candidaturas proponen más o menos lo mismo. Desde el punto de vista de las libertades, el progresista es el que se declara liberal; en lo económico, el marxista; y en lo político, el que reúne todas las condiciones anteriores, lo que comprobaría que declararse progresista no pasa de ser un slogan para usar en una campaña electoral.

Hay que recordar que la disputa entre “progresistas” y su opuesto, “que vendrían a ser los “conservadores” data desde la Revolución Francesa, a 220 años de distancia y aunque en este tiempo el progresismo ha tendido a identificarse con la izquierda, las etiquetas han dado varios cambios de sentido. Es cosa de recordar que en los regímenes socialistas, los marxistas eran los conservadores y quienes se oponían los progresistas.

Así las cosas, y dado que la condición de “progresista” se define a partir de la realidad específica de cada país, parece que en Chile quedará como progresista aquel que logre convencer a la mayoría de los votantes, asumiendo que ser “progresista” es lo que demanda la mayor parte del electorado y que, cuando todos se declaran como progresistas, todos dejan de serlo de inmediato.
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La derecha histérica, bipolar, soberbia y caníbal. Rafael Luís Gumucio Rivas

En primer lugar es necesario eliminar un cierto número de falacias que los medios de comunicación y los políticos de derecha quieren convertirlas en una especie de sentido común :
-es falso que los sistemas electorales determinan el sistema de partidos y su número, pues en las ciencias sociales no existe la relación causa-efecto, y sólo los positivistas creen que es posible establecer leyes. En cada situación histórica juega una serie de variables que hacen casi imposible cómo se va a desarrollar, por ejemplo, las famosas tres reglas de Duverger, en el sentido de que los sistemas mayoritarios a una vuelta favorecen la existencia de dos y medio partidos; a dos vueltas, cinco a seis partidos; y en proporcional, a una multiplicidad de partidos. Hay muchos casos que contradicen estas reglas: 1) en Venezuela y Colombia se aplicó el sistema proporcional, dando por resultado un bipartidismo (ADECO y COPEI, en Venezuela, y Liberales y Conservadores, en Colombia); 2) en Francia se aplicaron el mayoritario a dos vueltas, y el proporcional, sin cambiar el número de partidos; 3) en Chile, el sistema proporcional permitió una multiplicidad de partidos, en el período de Carlos Ibáñez, y terminó en el bipartidismo en 1973, UP y CODE....
- es falso que el sistema binominal sea una variante de los sistemas mayoritarios, pues el binominal es una aberración en los sistemas electorales. En ningún país del mundo , ningún cerebro medianamente cuerdo, puede concebir un sistema electoral que favorezca a la segunda mayoría y promueva el empate entre dos fuerzas políticas; a esta monstruosidad mental se le puede hacer reformas, como la propuesta por el gobierno para evitar la exclusión, sin embargo, auque la mona se vista de seda, mona se queda. En este plano, los jóvenes son muy sabios al no participar en semejante estulticia.
- Es falso que los sistemas electorales sean capaces de dar equivalencia entre sufragios y escaños, ya que todos los sistemas, sean proporcionales o mayoritarios, distorsionan la voluntad popular, incluso el famoso sistema D´Hont que, sucesivamente, favoreciendo en escaños a radicales, agrario-laboristas y demócrata cristianos sucesivamente.
- Es falso que el sufragio exprese, en forma transparente, la voluntad popular. La derecha política siempre temió al sufragio, pues creyó que este llevaría a la dictadura del proletariado, en razón del número superior de aquellos que tienen sólo prole, y los propietarios, razón por la cual, desde tiempos inmemoriales, han inventado diversas fórmulas para falsearlo: de 1833 a 1891, la intervención presidencial; de 1891 a 1958, el cohecho y el fraude; sólo de 1958 a1973 pudo expresarse, con cierto grado de transparencia, la voluntad popular.
- es falso que en la democracia chilena se ha aplicado la no exclusión: en 1937 y en 1948 se aplicaron leyes que excluían a los comunistas de los registros electorales; algo muy distinto es que la estupidez de la derecha no haya sabido aprovechar, electoralmente, la exclusión de sus rivales.

No necesariamente el crecimiento del padrón electoral y las leyes contra el cohecho han favorecido a las fuerzas progresistas, por ejemplo, en 1958 fue elegido el derechista Jorge Alessandri sólo meses s después de haberse aprobado la ley que instauró la cédula única, que eliminó el cohecho, sin embargo, el crecimiento del universo electoral, que aumentó de un 23,3 por ciento en 1930, al 82.3 por ciento en 1970, respecto a los ciudadanos en condiciones de sufragar, favoreció a la Democracia Cristiana y a la Unidad Popular, pero este hecho tiene explicación en otras variables que, no necesariamente, se deben al crecimiento del padrón electoral.

En la Constitución de 1925 el número de diputados correspondía a 30.000 ciudadanos, según el censo de la época; los senadores representaban circunscripciones regionales. El constituyente de 1980 desprecia la soberanía popular y, como la Constitución es pétrea, se puede incluir en su texto un número cualquiera de diputados, en el caso actual, 120, pero como colocar un número arbitrariamente, sin considerar el número de electores, es un absurdo y desvirtúa la representación; uno podría jugar y colocarle 666 ó 777, el del demonio o el de la perfección y, a la larga, el elector importa poco y, en general, es un vasallo del diputado o senador.

La inscripción y el voto voluntario me parece evidente en cualquier democracia civilizada; el voto obligatorio sólo es válido cuando se plantea el sufragio como un deber, en el supuesto de una democracia avanzada y con espíritu cívico, que no es el caso chileno. El sufragio de los chilenos en el extranjero constituye un mínimo reconocimiento de quienes han sido los embajadores de Chile en todo el mundo; es absurdo el argumento de que no puedan votar porque no pagan impuestos, lo cual sería válido en una democracia censitaria, donde los que más tributan tendrían más votos. Chile sería algo así como LAN: quienes tienen más acciones, tienen más votos. Por lo demás, en Chile la mayoría gana menos de $250.000, por consiguiente, no tributa y no tendría derecho al sufragio. Esta teoría es la expresión de la más perfecta plutocracia.

¿Por qué la derecha, desde 1958 no gana ninguna elección?

-La derecha, hasta hoy, ha tenido todo el poder, menos la presidencia de la república: ha sido siempre dueña de la judicatura, del Banco Central y de los Bancos privados, además de todas las asociaciones empresariales; habría que agregar, en el plano político, el Parlamento: de 1925 a 1949, fluctúa entre un 40% y un 50% del electorado; en 1932, el 42%; en 1941, el 31.2%; en 1945, el 43.7%; en general tuvo entre 50 y 70 diputados. En el sistema político chileno, el Presidente gobierna con los partidos y el Parlamento; la derecha fue perdiendo este poder electoral en las elecciones parlamentarias, en dos períodos: durante el gobierno de Carlos Ibáñez, que llegó apenas al 29.2%, en 1953, y durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva, que llegó al 12% en 1965.
- La derecha siempre ha tenido que entenderse con el centro político: con los radicales, 1938-1964, y con los demócrata cristianos, 1964-1973; con los radicales más flexibles pudo formar gobierno con Gabriel González Videla, y atraerlos a la formación de una combinación, dirigida por el derechista Jorge Alessandri – le fue muy fácil convertir en gerentes a estos mediócratas.

La Democracia Cristiana ha sido más difícil para la derecha: en el fondo, estos hijos de los Conservadores se convirtieron en parricidas, eliminando a su padre en las elecciones de 1965; y, como si esto fuera poco, estos discípulos de los Jesuitas expropiaron los fundos a los terratenientes poniendo fin a su hegemonía política, por lo tanto, no es difícil explicarse el resentimiento que un sector de la derecha tendrá siempre con la Democracia Cristiana. Según Nietzsche, el “resentimiento es uno de los motores de la historia”.

El votante de derecha es individualista y, prácticamente, no milita en partidos, pues lo único que le interesa es preservar el dinero y la propiedad privada, y estos bienes se los garantiza perfectamente los partidos de clase media, como los radicales, no así la Democracia Cristiana que reformó, en 1965, el artículo 10, No.10 de la Constitución, precarizando la propiedad privada.

En las elecciones presidenciales, la derecha casi siempre jugó el papel de perdedor: lo hizo con Gustavo Ross frente a Pedro Aguirre Cerda, con Carlos Ibáñez frente a Juan Antonio Ríos, con Eduardo Cruz Coke y Fernando Alessandri frente a Gabriel Gonzáles Videla, Arturo Matte frente a Carlos Ibáñez-. En muchos de estos casos la derecha se dividió: Arturo Alessandri y Rafael Luis Gumucio Vergara, más un número de diputados liberales, se negaron a apoyar al ex dictador Carlos Ibáñez; en 1946, la derecha fue dividida: Eduardo Cruz Coke, apoyado por conservadores y falangistas, y Fernando Alessandri, por los liberales; si sumamos los votos de los dos candidatos, alcanzaron la mayoría absoluta de 56.9%, y González Videla apenas el 40.1%. Como seguramente ocurrirá, en las próximas elecciones, la derecha se perderá por la división y el individualismo. En 1958, de nuevo tuvo la oportunidad de llegar al poder, aliada con el centro demócrata cristiano: el Partido Liberal estuvo a punto de proclamar a Eduardo Frei, de no mediar el resentimiento del conservador Juan Antonio Coloma, (abuelo del actual senador), Frei hubiera sido el candidato de la derecha; un acontecimiento dramático, como la muerte de Raúl Marín Balmaceda, en plena Convención liberal, Jorge Alessandri nunca hubiera sido presidente de Chile.

Para los ingenuos, que creen que Piñera puede gobernar mejor el país, baste recordar el desastroso gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez, un solterón, mamero y neurótico, según confesiones de su padre; quiso hacer un gobierno empresarial y manejar Chile como la Papelera de Puente Alto, empresa de la cual era gerente. A don Jorge se lo comió la inflación, se le acabaron los dólares y tuvo que sufrir la oposición de la CUT, indignada por las alzas permanentes del costo de la vida, que no iban acompañadas de aumento de salario. Los radicales perecieron por culpa de su alianza con la derecha.

Desde 1938 hasta los años 60 existió un divorcio entre la derecha y los militares, fundamentalmente Marmaduque Grove y Carlos Ibáñez representaban alternativas bonapartistas e, incluso, socialistas en el caso de Grove. Si bien los militares no podían sentirse cerca de los movimientos populares, pues rompería su formación prusiana de la disciplina, también fueron antiparlamentaristas y contrarios a la república plutocrática. Según Rafael Luís Gumucio, en sus Memorias los describe como antiderechistas y antiizquierdistas. Gustavo Ross perdió, por menos de un 1%, las elecciones de 1938 e intentó el apoyo del general Arriagada para desconocer el triunfo del Frente Popular, fracasando rotundamente. Siempre hubo un pequeño sector militar que adhería a la derecha, que se expresó en el golpe militar contra el gobierno de Aguirre Cerda, nuevamente derrotado. Sólo en los años 60 y 70 las Fuerzas Armadas se inclinan por la doctrina de la Seguridad Nacional, postulada por los gobiernos norteamericanos y el arbitraje militar se pronuncia por la derecha política.

La época de oro de la hegemonía de la derecha comienza a partir de la oposición al gobierno popular de Salvador Allende. En el fondo, bajo aparentes ropajes democráticos, la derecha toma la jefatura de la oposición reaccionaria al gobierno de Allende. Hay diversas fuentes para analizar la ideología de la derecha en las últimas décadas de nuestra historia: en primer lugar, un pequeño sector liberal y democrático, cuyos líderes eran los inolvidables Hugo Zepeda Barrios y Julio Subercaseaux, mantenía la tradición libertaria de conservadores y liberales; este liderazgo fue reemplazado, a raíz de la debacle electoral de la derecha, en 1965, por los nacionalistas, muchos de ellos de corte fascista, admiradores de Francisco Franco, que comenzaron a formarse en la Revista Estanqueros, dirigida por Jorge Prat Alemparte, y en la cátedra animada por el sacerdote ultrarreaccionario Osvaldo Lira, SSCC, y del historiador hispanista Jaime Eyzaguirre. Desde el Centenario hay una tendencia nacionalista antiparlamentaria y contraria a la soberanía popular, cuya cabeza visibles estaba conformada por el historiador Alberto Edwards y, posteriormente, por Francisco Antonio Encina. Es esta tendencia la que dominará el nuevo Partido Nacional, cuyo líder era Onofre Jarpa y que hoy forman parte del aspecto conservador de la UDI, que la ha conducido a oponerse, tontamente, por ejemplo, al reparto igualitario de la “píldora del día después”, que tanto daño ha causado a la derecha ante la opinión pública, y a todos los temas progresistas que atingen a la sociedad civil. Por último, está la Escuela Monetarista de los clásicos neoliberales, que se formaron en la escuela de Economía de la Universidad Católica.

Para la derecha, la democracia es una entelequia: el verdadero Leviatán no se encuentra en el autoritarismo – que no es malo para la libertad económica – sino en la soberanía popular que, como lo sostenía el ideólogo Jaime Guzmán, no es la única fuente, ni siquiera la principal, de donde surge el poder. El ideal final sería una especie de sociedad corporativista que tuvo expresión, en cierto grado, en los amarres institucionales de la Constitución de 1980, sobretodo en la inamovilidad de los comandantes en jefe, los senadores institucionales, la no participación en política de los líderes sindicales, el sistema binominal y otras lindezas. Esta tesis corporativista de desprecio de la soberanía popular ha condenado, durante toda la transición a la democracia, a la derecha a un permanente juego de perdedores, conformándose con las ventajas electorales, heredada de los amarres constitucionales.

Creo muy difícil que el gobierno concertacionista logre, por medio de pactos, cambios substanciales en el Sistema Electoral y de Partidos Políticos, pues la historia prueba que todas las grandes reformas electorales han sido producto de lo que podríamos llamar “golpes electorales”, es decir, aprovechar algunos momentos claves en que la derecha está desprevenida para lograr avances en el sistema electoral y político. Así ocurrió en 1912, como lo relata Manuel Rivas Vicuña; en 1958, con el Bloque de Saneamiento Democrático, que derogó la Ley de Defensa de la Democracia e instauró la cédula única; en 1970 y 1971, que concedió el voto a los mayores de 18 años a los analfabetos, aumentando el padrón electoral al 41% de los habitantes de la nación. Si me fuerzan a extremar el argumento, puedo afirmar que, incluso, la educación primeraza obligatoria y gratuita fue también producto de un golpe parlamentario, en 1920, producido por un acuerdo entre Manuel Rivas Vicuña y el líder conservados, Rafael Luís Gumucio Vergara. Podríamos seguir extendiendo el argumento a la separación de la iglesia y el Estado, en 1925, y a la aceptación, por parte de la jerarquía eclesiástica, del triunfo del masón Pedro Aguirre Cerda, que aterraba a una parte del clero, por a experiencia de la república española, de 1931. Rafael Luís Gumucio Vergara relata en sus Memorias la gestión realizada por él ante el Cardenal José María Caro.

En el comienzo de la transición a la democracia los partidos de derecha, si bien lograron mayores votaciones que el antiguo Partido Nacional, un 20% en 1973, fueron siempre minoría en las elecciones pluripersonales: diputados en 1989, 34.18%; diputados en 1993, 36.68%; Municipales en 1996, 32.47%, y así suma y sigue hasta llegar a fin de siglo. En las presidenciales, los resultados fueron aún más catastróficos: perdieron con Buche y, posteriormente, con Arturo Alessandri, ante los demócrata cristianos Aylwin y Frei. Sólo en 1999, por el fin catastrófico del gobierno de Eduardo Frei y el genial slogan del cambio, Joaquín Lavín logró casi empatar, en primera vuelta, con Ricardo Lagos, 47.58% para el primero y 47.96% para el segundo. Esta fue la parusía electoral de la derecha, perdida en la segunda vuelta gracias a los votos de la izquierda. De ahí para adelante, en las elecciones pluripersonales e incluso, en las presidenciales, la derecha cuenta con un sólido 40%, sin embargo, está condenada al juego de perdedores y a la freudiana desesperanza aprendida, respecto al anhelo de conquistar el sillón de O`Higgins.

Según pablo Longueira, una especie de profeta de la UDI populista, “la derecha es histérica y soberbia”, por eso mismo, seguramente, a pesar de los autogoles de la Concertación, volverá a perder las elecciones presidenciales del Bicentenario. Es muy posible que, como muchas de las profecías autocumplidas, este augurio de Longueira sea una realidad. Quienes no son especialistas en historia pueden entusiasmarse con la vocación popular de este ideólogo poblacional de la derecha. Si hubiera que buscar antecedentes a este aparente compromiso con los pobres, de que hace gala Longueira, creo que tendríamos que recurrir a la Falange española de José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera; los primeros falangistas españoles, plenamente fascistas, usaban el overol de obrero para identificarse con la clase trabajadora y cantaban Cara al sol con la camisa parda. El populismo es una nueva cara de la derecha en el mundo; baste recordar los casos de Nicolás Sarkozy, en Francia y de Álvaro Uribe en Colombia. Hay que tener mucho cuidado con este caramelo envenenado que la derecha ofrece a las masas despolitizadas.

Sebastián Piñera, un niño multimillonario, se ha apasionado por convertirse en el primer funcionario de la nación, único peldaño que le falta para poseer el poder total. Sabe muy bien que para conquistar el pequeño porcentaje que lo separa de la Concertación tiene que ofrecer el oro y el moro a los populáricos, hoy muy decepcionados de la política y con muy baja adhesión a la democracia, como lo prueban los informes del PNUD de los años 2001 y 2004, y la última encuesta de un conjunto de Fundaciones: menos de un 50% considera a la democracia el mejor de los sistemas políticos y a un 18% le atraen los regímenes totalitarios. Afortunadamente, la histeria, los escándalos, la estupidez del “Desalojo” y otros tantos torpes pasos que atentan contra la sociedad civil lleven, nuevamente, a la derecha a cumplir la condena de ser siempre perdedores. Por cierto, conservarán el poder económico y en las demás instituciones que siempre han tenido. Si en algo es hábil la derecha es en lograr que los concertacionistas administren mejor el modelo neoliberal que ellos mismos. Nada más eficiente que los laboristas y socialistas administrando el capitalismo especulativo.
Rafael Luís Gumucio Rivas
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Los presidentes socialistas. Patricio Navia

La década política se inició con la victoria de Ricardo Lagos en la segunda vuelta de enero de 2000 y terminó con la primera vuelta de la contienda que escogerá al sucesor de Michelle Bachelet. Lagos (aunque formalmente milite en el PPD) fue el primer socialista después de Allende en llegar a La Moneda. Bachelet, inequívoca militante socialista, fue la primera mujer en hacerlo. Chile vivió una década bajo presidentes socialistas. Ambos tuvieron la sombra de dos personajes clave en los últimos 40 años: Salvador Allende y Augusto Pinochet. Pero el éxito de Lagos y Bachelet radicó en que lograron sepultar los fantasmas del pasado y sentaron las bases del socialismo chileno del siglo XXI.La llegada de Lagos al poder estuvo rodeada de temores y fantasmas. En octubre de 1998, el arresto de Pinochet en Londres había subrayado las debilidades y fortalezas de nuestra transición. Debilidades, porque el mundo nos reprendió por no haber creado condiciones para que se hiciera más justicia por las violaciones a los derechos humanos y por no eliminar los amarres institucionales de la Constitución de 1980, aunque el arresto de Pinochet amplió los límites de la justicia y terminó de socavar los cimientos autoritarios. Fortalezas, porque, no obstante la tensión inicial, nuestra democracia sobrevivió bien, pese a la amenaza del propio Pinochet ('si se toca a uno de mis hombres, se acaba el estado de derecho'). El general fue enviado de regreso antes de que asumiera Lagos. El 3 de marzo, ya en Chile, al bajar del avión, se puso de pie y caminó. Cuando fue trasladado al Hospital Militar, su comitiva voló sobre La Moneda. Fue la primera y última vez en la década que se percibió tutela militar sobre la democracia.

La toma de poder de Lagos también tuvo al fantasma de Allende. El 11 de marzo de 2000, un socialista volvía al Palacio donde, 26 años antes, Allende se había suicidado. Al saludar por primera vez desde La Moneda, Lagos dijo: "Si la imagen de la destrucción de este Palacio quedó grabada en la conciencia humana… esta tarde los invito a trabajar para que esta casa sea… un símbolo universal de la capacidad del hombre de sobrevivir respetando los derechos de otro hombre". Dos meses antes, el 16 de enero, al confirmarse su triunfo en segunda vuelta, habló desde el Hotel Carrera: "Gracias por estar aquí, Tencha Allende, representante de la dignidad de Chile", y luego se declaró, a diferencia del ex mandatario, como "el presidente de todos los chilenos". A comienzos de esta década, el nombre de Allende todavía incomodaba. Al final, Allende pertenecía a los anales de la historia.

El gobierno de Lagos tuvo muchas más luces que sombras. La lista de éxitos opacará con creces sus fracasos. Tanto así, que dejó el poder en medio de alta popularidad, entregando la banda presidencial a la primera mujer en ocupar el cargo, otra socialista. El lugar de honor de Allende en la historia se consolidó en parte porque otro socialista culminó un buen gobierno 30 años después.

Cuando asumió el poder, Bachelet ya tenía asegurado su lugar en la historia. Aquella primera foto de una mujer con la banda presidencial opacará cualquier otra luz y cualquier sombra de su cuatrienio. Si bien falta para emitir el juicio sobre su legado, su récord de popularidad, su mensaje de renovación, la noción de gobierno ciudadano y la democracia desde abajo hacia arriba le sobrevivirán. De igual forma, la red de protección social, la educación preescolar y la paridad de género simbolizan una democracia más incluyente. Uno de sus legados menos comentados será haber presidido sobre el fin del fantasma de Pinochet. Bachelet, correctamente, no le otorgó funerales de Jefe de Estado. En derechos humanos, la Mandataria cerró el ciclo. Una mujer que fue víctima de las violaciones a los DD.HH. ocupó el sillón de La Moneda.

Estos 10 años de gobiernos socialistas transformaron Chile. Para bien. El país creció y se globalizó. Presidentes socialistas firmaron acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y Europa, reformaron la Constitución de 1980 para hacerla más democrática, lograron la elección directa de alcaldes, implementaron un amplio programa de garantías en servicios de salud e impulsaron una reforma al sistema de pensiones heredado de la dictadura, ampliaron las libertades, desarrollaron infraestructura. También cometieron errores (Transantiago, casos de corrupción, distanciamiento de nuestros vecinos). Pero ambos salieron del poder con más aprobación que cuando asumieron.

En estos 10 años, el pasado entró a los libros de historia. Las luces de sus legados superan las sombras. El país es más incluyente y hay más justicia social. Chile nunca estuvo mejor que ad portas del Bicentenario. Pero la desigualdad sigue siendo una deuda pendiente de esta década en que socialistas gobernaron La Moneda. Lagos y Bachelet ocuparon con grandes logros, cariño popular, respeto institucional y admiración mundial el sillón que otrora ocupó Allende. Para los socialistas del futuro, aunque su inspiración siga siendo Allende, el modelo de gobierno será más el republicanismo de Lagos, la preocupación por los más desposeídos de Bachelet y la férrea disciplina fiscal mezclada con un énfasis en el pragmatismo y el gradualismo que caracterizaron la década de gobiernos socialistas en Chile.
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